Nueva Consciencia

Infinito

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Nueva Consciencia?

El término "consciencia" proviene etimológicamente del latín: formado por el prefijo con (convergencia, reunión) y el sustantivo scientia (sabiduría, conocimiento; del verbo sciere: saber). Esta palabra fue originalmente acuñada en la Roma precristiana, para traducir el concepto griego συνείδηση: formado por la preposición griega συν -fonéticamente sin-, que equivale a la castellana "con", más el sustantivo ειδήσεις -eidese- (noticia, capacidad imaginativa), que comparte misma raíz con ίδιο -idio-: mismo, propio. Podemos encontrar esta raíz en términos como idea, idóneo, idiosincracia, ídem, idéntico. Podríamos entonces pensar que la Consciencia es el conocimiento y el saber provenientes de uno mismo, las noticias propias.

La Nueva Consciencia es una de las tantas denominaciones que pueden darse al despertar de la consciencia plena. No es lo importante la nomenclatura en sí, sino lo que esta implique, por eso, esta denominación se elige para diferenciarla de otros posibles usos del término consciencia. En sí, es una cosmovisión basada en el conocimiento propio, desde uno mismo, a partir del surgimiento del Ser, de la memoria ancestral codificada y depositada en cada quien. Es decir, es saberse poseedor de un bagaje de información universal y personal a la vez, que aflora al consciente cuando nuestro libre albedrío ha transitado el camino sincero de búsqueda y trabajo en pos de ello. Esta cosmovisión está muy lejos de ser nueva, ya que se había experimentado, con diferentes niveles evolutivos, en diferentes culturas y épocas. Sin embargo, es esclarecedor utilizar esta denominación para dar cuenta que en la naciente Era de Acuario, este nivel de consciencia será nuevo en esta vida para la gran mayoría de las personas.

A partir de la individualidad y el camino de evolución personal, cada Ser en la Nueva Consciencia trabaja -aporta, genera, siembra, irradia, vibra- en pos de la evolución colectiva, del Bien común. Esto se da cuando el propio libre albedrío reconoce como límite el libre albedrío del resto de seres que integran el Todo existente. Es decir, es pensarse como una singularidad única, libre, pero ligada, interdependiente, relativa al resto de la existencia, no solo humana ni física. El Planeta, por ejemplo, es pensado fractalmente como un Ser, por lo que la cosmovisión es biocentrista, ya que la Vida (βιο -bio-, en griego) de cualquier Ser es respetada como la propia.

El Ser en la Nueva Consciencia se rige por lo que siente correcto, atendiendo a no perjudicar al prójimo. Es decir, los criterios se transforman, se internalizan, porque ya no es necesaria una estructura externa que nos diga qué hay que hacer o no hacer, eso es parte de nuestro Conocimiento ancestral aflorando en el Consciente. El sentir desde la Nueva Consciencia es considerado una vibración con determinadas formas de manifestación, pero tal como el pensamiento y la palabra son también vibraciones. El Ser en la Nueva Consciencia no diferencia lo que piensa de lo que siente, porque su pensamiento es su sentimiento. Pensamiento y sentimiento es igual a la creación de la forma. Es decir, no es un sentir ingenuo ni adiestrado en viejas estructuras, por el contrario, está ligado a la intuición, a la memoria ancestral. El Ser que pueda sentir con su Consciencia estará vibrando en el Amor incondicional. En ese sentido, no puede estar en el extremo de un sentir individualista que no atienda a una proyección comunitaria, que no repare en el daño al prójimo, que no tenga consciencia de que sus formas de vibración -acción, pensamiento, dicción, emoción- repercuten fractalmente en todo lo existente, ni que se satisfaga en el desconocimiento de su interior.

El Ser en la Nueva Consciencia se sabe Energía Inteligente en proceso transformativo constante, parte integral de infinidad de ámbitos de Energía en diferentes niveles, grados y escalas de evolución. Todo, parte de un Plan Evolutivo Superior. El Ser en la Nueva Consciencia transita el camino que cree adecuado para hacer consciente su propia funcionalidad como parte de esa Unidad.

El Ser que transitó infinidad de vidas y tiempo en esta vida como parte de estructuras que están caducando, sabe que debe reaprender, reacomodar, estar abierto y receptivo a un cambio, por lo que necesariamente busca nuevas formas de educarse. El término "educación" proviene del latín ex ducere: prefijo ex (fuera) y verbo ducere (guiar, ver, conducir, caminar). Ser la propia guía para sacar fuera lo que traemos es responsabilidad de cada persona. Habrá guías externos que pueden llegar a acompañar momentáneamente el camino, pero cada quien será Maestro de sí mismo y compañero en el camino ajeno.

Entonces, tanto Consciencia como Educación poseen el sentido de un conocimiento interior, por lo que cada término implica necesariamente al otro. Resulta casi una tautología plantear si la Nueva Consciencia necesita o no una nueva Educación, porque vivir en la Consciencia es educarse en cada instante de la vida, así como toda Educación que no parta del desarrollo pleno y profundo de la Consciencia no puede ser considerada más que un amoldamiento. Si es, asimismo, ese desarrollo pleno de la Consciencia lo que nos hace evolucionar, entonces, una educación que no permita al Ser Humano tender a su superación constante no es educación sino, en el mejor de los casos, supervivencia, y en el peor, esclavitud.